El rezago digital de las MiPymes amenaza la competitividad de Colombia.

Las MiPymes representan el 99,5 % de las empresas formales del país. Para Sara Montoya, cofundadora de Grupo Effi, el reto ya no es decidir si entrar o no a la nueva economía, sino adquirir las capacidades para competir en ella. Colombia enfrenta un desafío que va más allá de la transformación de algunas empresas: la velocidad con la que sus MiPymes adopten las nuevas tecnologías puede terminar determinando la competitividad del país.
Este peso económico hace que la brecha tecnológica de las MiPymes deje de ser un problema exclusivamente empresarial. El sector genera alrededor del 79 % del empleo y aporta cerca del 40 % del PIB, por lo que su capacidad para incorporar nuevas herramientas tiene un impacto directo en la economía nacional. Montoya, empresaria con más de 11 años de experiencia en E-commerce, fundadora de la Feria Effi y cofundadora de Grupo Effi, lo resume en una frase: “lo que no está en internet no existe”. Sin embargo, advierte que el desafío no consiste únicamente en tener una tienda virtual.
El verdadero reto está en que empresarios y trabajadores desarrollen las habilidades necesarias para participar en una economía cada vez más digital. Un estudio de CINTEL encontró que el 45 % de las MiPymes tiene disposición a adoptar nuevas tecnologías, mientras el 32 % ya utiliza IA activamente y el 40 % no tiene planes de adoptarla. Las cifras muestran que el interés por la tecnología todavía no se traduce necesariamente en una incorporación efectiva dentro de las empresas. “El verdadero capital es el conocimiento”, sostiene Montoya.
La empresaria considera que Colombia no puede asumir la transformación digital como una tendencia exclusiva de las grandes compañías. El E-commerce, la inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales están modificando la manera de vender, trabajar y relacionarse con los consumidores. El reto también tiene una dimensión territorial: el crecimiento de las transacciones digitales continúa concentrándose en las principales ciudades, mientras municipios pequeños enfrentan mayores dificultades asociadas a conectividad e infraestructura de última milla.
