Estafa de las tres cuentas: $135.000 millones se movieron en criptomonedas con engaños

La modalidad, conocida como triangulación de las tres cuentas, usa ofertas falsas para que las víctimas transfieran dinero que termina convertido en criptomonedas. En Medellín, los intentos de estafa aumentaron 15% en 2026.
Una compra por internet con un descuento irresistible, o un supuesto pago a una entidad pública, puede ser la puerta de entrada a una estafa que lo deja financiando operaciones con criptomonedas sin saberlo.
Esta modalidad, conocida como triangulación de las tres cuentas, es cada vez más común. Una persona transfiere pesos desde su cuenta bancaria creyendo que paga por un producto o servicio, pero el dinero aterriza en una cuenta vinculada a una plataforma de criptoactivos. Allí, los delincuentes convierten los pesos en USDT (una criptomoneda anclada al dólar) y los envían a otra billetera digital.
Según un reporte de la fintech Vurelo, los intentos de estafa por esta vía aumentaron 15% en Medellín durante 2026. El problema no solo afecta a quienes compran criptomonedas, sino también a quienes prestan sus cuentas bancarias o reciben transferencias inesperadas.
Así funciona la triangulación de las tres cuentas
El esquema comienza con una oferta que parece normal. La víctima encuentra un producto, servicio o trámite y realiza una transferencia digital, por ejemplo, a través de PSE. El problema es el destino real de esos fondos.
Camilo Suárez, CEO de Vurelo, explica que el dinero llega a una cuenta usada por el estafador en una plataforma de criptoactivos, donde se convierte en USDT y se transfiere a otra billetera. De esta forma, la víctima cree que está pagando una compra, pero en realidad financia la adquisición y movimiento de activos digitales por un tercero.
Los estafadores pueden usar cuentas abiertas con información de otras personas, cuentas a las que accedieron sin autorización, o incluso cuentas de terceros prestadas a cambio de una comisión. Una vez convertido en activos digitales, el dinero puede moverse a otras billeteras y, finalmente, volver a convertirse en pesos.
Esta misma lógica se aplica a supuestas páginas de entidades públicas. El usuario entra a un sitio web falso, realiza un pago y recibe un comprobante, pero el dinero nunca llega a la obligación que pretendía cancelar.
Señales de alerta y cómo protegerse
Una de las principales alertas es la página desde la que se pide el pago. Si la dirección web tiene cambios extraños, errores o viene de un enlace no solicitado, es crucial abandonar la operación y entrar directamente al sitio oficial de la empresa o entidad.
También se debe revisar a quién se está enviando el dinero y el concepto del pago. Una oferta que exige actuar de inmediato para no perder un supuesto descuento es otra señal de desconfianza. En transferencias por Bre-B, hay que verificar el nombre del destinatario antes de confirmar.
El riesgo también existe para quienes compran o venden USDT: deben verificar directamente que el dinero haya ingresado a su cuenta o plataforma antes de entregar los activos. Una captura de pantalla no es prueba de pago.
Si las personas involucradas (quien compra, quien paga y quien solicita los USDT) no coinciden, es una señal de alerta. Es necesario verificar el origen y propósito de la operación antes de entregar los activos.
¿Qué hacer si recibe una transferencia inesperada?
Si recibe una transferencia que no esperaba, lo primero es no mover el dinero. No lo gaste, no lo retire ni lo transfiera siguiendo instrucciones de desconocidos. Podría ser un fraude o un error legítimo. El segundo paso es informar inmediatamente a la entidad financiera a través de sus canales oficiales y conservar todas las evidencias: extractos, comprobantes, conversaciones y enlaces.
Según cifras de Asobancaria, las reclamaciones por fraude bancario superaron los $967.000 millones hasta el 7 de septiembre, de los cuales $541.500 millones corresponden a canales digitales. Vurelo estima que aproximadamente una cuarta parte de este último valor, unos $135.000 millones, estaría relacionado con engaños o robos asociados a criptoactivos.
Si hay indicios de estafa, el caso debe reportarse a las autoridades (Policía o Fiscalía). Además, no confíe en supuestos intermediarios que prometen recuperar el dinero a cambio de anticipos, pues podría ser una segunda estafa.
Con información de El Colombiano · Negocios.






