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El error de los equipos de marketing con la IA: automatizar procesos que ni siquiera deberían existir

Gustavo Marioni, exlíder en Globant y Accenture, identificó una falla en la adopción corporativa de tecnología y lanzó Ai CHEMIST para solucionarlo. La consultora busca que las empresas dejen de usar la inteligencia artificial solo para producir más rápido y transformen su modelo operativo de fondo.

Adoptar inteligencia artificial en un departamento de marketing no se trata solo de generar textos o imágenes en segundos. El riesgo actual es claro: si se automatizan flujos de trabajo que están equivocados, lo único que se logra es ejecutar más rápido procesos que ni siquiera deberían existir.

Ese fue el diagnóstico que impulsó a Gustavo Marioni, con más de 25 años de experiencia en agencias y consultoras como Globant GUT y Accenture Song, a fundar Ai CHEMIST. La nueva consultora llega al mercado para replantear cómo los equipos de marketing están incorporando esta tecnología.

Una transformación consciente

Hoy, muchas empresas sienten la presión de adoptar la inteligencia artificial sin una hoja de ruta. La usan para producir campañas, pero la toma de decisiones y la cultura del área siguen funcionando exactamente igual que antes.

«El verdadero valor de la IA no está en automatizar una tarea aislada, sino en entender qué puede cambiar dentro de una organización y por qué», explicó Marioni según reportó la plataforma Roastbrief. El enfoque de la firma combina metodologías de innovación y Design Thinking para crear soluciones a medida que permanezcan como activos propios en la empresa.

El objetivo, según el fundador, es lograr una transformación consciente: «entendiendo qué procesos y tareas realmente pueden resolverse con IA, cuáles deben seguir bajo criterio humano y cómo hacerlo de manera alineada con los objetivos del negocio».

La consultora ya está operando y construyó las primeras capacidades de IA aplicadas a la operación de marcas como Farmacity y ShopGallery.

El superpoder humano

Para Nicolás Pimentel, asesor de la firma, delegar tareas repetitivas es la clave para devolverle el valor estratégico a los profesionales. «Hay muchas tareas en los equipos de marketing que llevan tiempo, agregan poco valor y que nunca fueron revisadas», señaló.

Al liberar esa carga operativa, los equipos pueden volver a enfocarse en lo que la tecnología no puede replicar: la curiosidad, el criterio humano y la capacidad de imaginar nuevas formas de generar valor para el negocio.

El desafío que viene no será puramente tecnológico, sino de adaptación. Según proyecta la consultora, la próxima gran ventaja competitiva del marketing será cultural, y quedará en manos de las organizaciones que logren integrar la inteligencia artificial de forma sostenible.

Con información de Roastbrief.

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