El enemigo en casa: empleados que suben datos a la inteligencia artificial exponen a empresas a filtraciones de $4,65 millones
Fabio Brodbeck, cofundador de la firma OSTEC, advirtió durante el Startup Summit 2026 que el uso cotidiano de herramientas de inteligencia artificial está generando vulnerabilidades críticas desde adentro de las compañías, obligando a replantear los presupuestos de seguridad.
Un trabajador necesita resumir un informe urgente. Abre una herramienta pública de inteligencia artificial, carga una hoja de Excel con datos internos y obtiene su respuesta en segundos. Sin saberlo, acaba de entregar información confidencial de su negocio a un modelo externo.
El costo de estos descuidos es monumental. Según el informe Cost of a Data Breach 2026 de IBM, una filtración de datos le cuesta en promedio 4,65 millones de dólares a las organizaciones en América Latina.
Para Fabio Brodbeck, cofundador y CGO de la empresa brasileña de ciberseguridad OSTEC, la amenaza más silenciosa está ocurriendo dentro de las propias oficinas.
«Las personas no tienen la educación para utilizar correctamente la IA», explicó Brodbeck durante el Startup Summit 2026 en Florianópolis. «Muchas veces ponen cosas de la empresa, cosas que son confidenciales, que son críticas de la empresa».
Cuando la inteligencia artificial perfecciona los ataques externos
La otra cara de la moneda está en los ciberdelincuentes. El estudio de IBM reveló que cerca del 19% de los ataques maliciosos analizados ya son habilitados por inteligencia artificial.
Los clásicos correos fraudulentos, que antes se delataban por errores ortográficos, ahora son prácticamente indetectables. Brodbeck advierte que hoy basta con pedirle a un modelo que redacte un código HTML simulando ser un banco para engañar a los funcionarios de cualquier compañía.
«Él va a hacer un documento perfecto que se puede enviar y las personas van a creer que esto es real», afirmó el ejecutivo. A esto se suma la clonación de voz, que está llevando los ataques de ingeniería social a un nuevo nivel.
El impacto de una vulneración va mucho más allá de la infraestructura tecnológica. Brodbeck detalló que los costos de una fuga de datos son irreparables por sus efectos indirectos: la imagen corporativa y el daño en la relación con clientes y el mercado.
Este panorama está atrayendo capital fresco al sector. Durante 2025, las startups de ciberseguridad levantaron 11.600 millones de dólares a nivel global. En la región, empresas como la uruguaya Strike y la argentina Whalemate ya cerraron rondas millonarias para desarrollar plataformas de prueba y entrenamiento contra estas nuevas amenazas.
La solución exige que las empresas combinen cultura, procesos y tecnología antes de que ocurra un incidente. El mercado ya está reaccionando: el 64% de las organizaciones latinoamericanas planea aumentar su presupuesto de seguridad tras sufrir una filtración, priorizando la gobernanza de estas herramientas como su nueva línea de defensa.
Con información de Contxto.



