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21 bancos se unen para crear una stablecoin: el mercado busca su propia Visa o Mastercard

Un grupo de 21 instituciones financieras internacionales está desarrollando una stablecoin respaldada por el dólar, con miras a replicar el modelo de las redes de pago tradicionales como Visa y Mastercard. El objetivo es crear una infraestructura que conecte los fragmentados ecosistemas de dinero digital y activos tokenizados.

El mercado de las stablecoins está evolucionando rápidamente, y la competencia ya no se centra solo en la emisión de estas monedas digitales. Ahora, el verdadero premio estratégico es construir la red que permita enrutar, convertir y liquidar valor entre los diversos ecosistemas.

La interoperabilidad se está convirtiendo en la clave. A medida que más bancos, FinTechs e instituciones financieras emiten sus propias formas de dinero digital, el activo más valioso ya no será la stablecoin en sí, sino la red capaz de hacer que todas esas stablecoins sean utilizables en conjunto.

Este es el camino que siguieron redes como Visa y Mastercard, que no emiten la mayoría de las tarjetas que llevan su marca. Su poder radica en proporcionar la infraestructura de conexión que permite a un enorme número de emisores, comerciantes, adquirentes y consumidores realizar transacciones a través de una red común.

La reciente iniciativa de 21 instituciones financieras internacionales es un claro ejemplo de esta tendencia. El grupo busca establecer una compañía que respalde una stablecoin denominada en dólares para la primera mitad de 2027, con la posibilidad de sumar otras monedas del G7.

Sin embargo, para los usuarios institucionales, tener más tokens creíbles no se traduce automáticamente en un mejor sistema de pago. Un informe de PYMNTS Intelligence, parte del proyecto Certainty 2026, mostró que la mayoría de las empresas medianas siguen siendo cautelosas con los activos digitales: solo el 13% de las empresas usan stablecoins y el 5% otras criptomonedas.

Una multinacional no quiere 20 variedades de dólares digitales en diferentes billeteras y blockchains. Lo que busca es mover valor al destinatario correcto, en la moneda y jurisdicción adecuadas, al costo justo, sin preocuparse por la infraestructura subyacente.

Esto plantea el mismo desafío que las redes de tarjetas resolvieron hace décadas: ¿cómo hacer que miles de puntos finales fragmentados funcionen como un único sistema de pago?

La emisión de stablecoins crea el instrumento, pero la interoperabilidad de activos crea el mercado. Si las empresas tienen docenas de tokens creíbles denominados en dólares para elegir, el token con la mejor estructura de reserva puede no ser el ganador automático. La distribución, aceptación, liquidez y conectividad se vuelven cada vez más importantes.

La propuesta de la SEC sobre agentes de transferencia añade otra dimensión, ya que los valores tokenizados hacen que el dinero digital interoperable sea más útil. Las transacciones requieren ambas partes del intercambio: un bono tokenizado que se mueve al instante aún necesita dinero capaz de liquidarse contra él. Las stablecoins se vuelven más valiosas cuando pueden interactuar con valores, depósitos, monedas y otros activos, y la infraestructura que conecta esos instrumentos, a su vez, aumenta su valor a medida que crece el número de instrumentos.

Con información de PYMNTS.

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