El riesgo de la inteligencia artificial cambió: las marcas ya no temen ser las primeras, sino las últimas

Durante años, los líderes del marketing evitaron integrar la inteligencia artificial en sus flujos de trabajo por miedo a equivocarse, pero el paradigma se invirtió. Ahora, gigantes como Samsung y Bayer están demostrando que el verdadero peligro para las empresas es quedarse atrás mientras la tecnología avanza.
Durante los últimos años, muchos especialistas en marketing adoptaron un enfoque cauteloso frente a la inteligencia artificial, dudando en ser los primeros en integrarla en sus flujos de trabajo. Hoy, el panorama es completamente distinto: el riesgo se ha invertido y pocos quieren ser los últimos en adoptarla.
El cambio de paradigma es evidente. Hasta febrero, los enfoques sobre esta tecnología aún eran incipientes, pero en cuestión de meses, marcas icónicas pasaron de la experimentación inicial a estrategias que ponen a la IA en el centro de la operación.
De la teoría a la ejecución
Para analizar qué está funcionando realmente en esta transición, líderes de marcas, ejecutivos de agencias y proveedores de tecnología se reunirán el próximo 24 de septiembre en Nueva York en la segunda edición de AI Marketing Strategies. El evento, organizado por Digiday, Glossy y Modern Retail, busca dejar atrás el ruido para centrarse en casos de estudio reales.
Empresas como Samsung, Bayer, David’s Bridal y Dolce&Gabbana Beauty están marcando la pauta. Sus prácticas emergentes se están convirtiendo rápidamente en requisitos básicos para el descubrimiento de productos, la personalización, la segmentación y la generación creativa.
«En un parpadeo, la conversación de las marcas en torno a la IA ha pasado de la exploración a la ejecución», explicó Jill Manoff, editora en jefe de Glossy y Modern Retail. Según la ejecutiva, al ver su valor y potencial, las empresas compiten hoy por aprovechar la tecnología mientras gestionan sus riesgos.
«Con la IA transformando el lugar de trabajo en tiempo real, es el momento adecuado para dominar ese equilibrio y aprender de quienes lideran la carga», agregó Manoff.
La presión sobre las marcas y agencias es alta. Se les exige utilizar la inteligencia artificial de formas que impulsen el rendimiento, la eficiencia y la escala, sin interrumpir los flujos de trabajo creativos. Mientras algunos equipos ya ven resultados medibles, otros todavía intentan separar la señal del ruido.
El mensaje para la industria es claro: la adopción de esta tecnología ya no es opcional. El próximo paso para los líderes del marketing será evaluar correctamente las herramientas, medir el impacto real más allá de las pruebas y avanzar con confianza antes de que la brecha con sus competidores se amplíe de forma irreversible.
Con información de Modern Retail.



