Publicidad con IA: marcas ganan eficiencia, pero 59% de consumidores teme perder el toque humano

La inteligencia artificial permite a las marcas acelerar campañas y reducir costos, pero un nuevo reporte de Statista revela una preocupación creciente: el 59% de los consumidores teme que el uso de IA en la publicidad les haga perder el toque humano.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta indispensable para las marcas. Permite producir campañas más rápido, analizar grandes volúmenes de datos y, crucialmente, reducir costos operativos. Sin embargo, esta eficiencia tiene un costo en la percepción del público.
Según el reporte The State of AI in Advertising de Statista, el 59% de los consumidores considera que uno de los principales riesgos de las empresas que utilizan IA es la pérdida del toque humano. Esta cifra subraya una paradoja: mientras las compañías cosechan beneficios económicos y operativos de la tecnología, los consumidores continúan valorando la autenticidad y la conexión personal.
La IA generativa se integra cada vez más en todas las fases del marketing, desde la segmentación de audiencias y el análisis de información hasta la creación de imágenes y textos publicitarios. Esta rápida adopción, aunque eficiente, también genera dudas sobre la privacidad, la regulación, la originalidad y la credibilidad de las marcas.
Una encuesta realizada a 5.000 consumidores en Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos reveló que las personas sí reconocen ventajas en el uso empresarial de la IA. El 47% cree que puede acelerar el servicio al cliente, y un 35% piensa que puede generar publicidad más creativa. Otros esperan que los ahorros se trasladen al consumidor (32%) o que impulse la innovación de productos (32%).
Pero las desventajas también son claras. Además del 59% que teme la pérdida del toque humano, el 57% menciona la pérdida de empleos y otro 57% la imposibilidad de hablar con una persona real. Un 43% muestra preocupación por la privacidad y seguridad, y el 40.5% advierte sobre el potencial de la tecnología para engañar a los consumidores.
Dentro de las empresas, la eficiencia es el principal motor. El 57% de los profesionales de marketing usa las horas ahorradas por empleados como métrica clave para evaluar el retorno de la inversión en IA. El 43% mide la reducción de costos con proveedores externos y el 38% el acortamiento del ciclo de lanzamiento de campañas.
Los resultados financieros ya son tangibles: el 37% de los marketers reportó un retorno de entre dos y tres veces la inversión original en IA, mientras que el 31% obtuvo entre una y dos veces lo invertido. Solo el 9% alcanzó el punto de equilibrio.
Esta preocupación por la autenticidad ya está modelando estrategias. Statista destaca el caso de Dove, que se ha posicionado públicamente contra el uso de IA generativa para representar mujeres en su publicidad, buscando mantener su compromiso con la diversidad de belleza y evitar la reproducción de estándares restrictivos.
La nueva competencia publicitaria no se trata de si usar o no IA, sino de dónde y cuándo mantener la participación humana. La capacidad de generar contenido al instante no reemplaza la necesidad de campañas que generen una respuesta emocional. El reporte concluye que los consumidores siguen valorando la creatividad genuina.
El desafío para los anunciantes es encontrar un equilibrio: usar la IA para ganar velocidad, reducir costos y personalizar, sin que las marcas se vuelvan impersonales. La eficiencia tecnológica puede ser una ventaja, pero conservar el toque humano será clave para no debilitar la conexión con el consumidor.
Con información de Merca2.0.



